Si hace unas semanas, tanto Touriño como Pepiño Blanco parecían sumarse a las tesis lingüísticas de UPyD, el PSOE parece haber vuelto a dar un giro en su política votando en contra de la proposición de ley del partido de Rosa Díez que pretendía erradicar y prevenir la discriminación por motivos de lengua. Una proposición que sólo ha contado con el apoyo del PP, y que, entre otras pérfidas intenciones, buscaba volver a la etapa franquista permitiendo que las empresas utilizaran la lengua que les pareciese más util en sus relaciones comerciales y con la administración, que todo padre pudiera elegir la lengua en la que se escolarizara a sus hijos, que los comerciantes escogieran la lengua en la que rotular en sus comercios, o que hubiese un número de funcionarios bilingües en las administraciones públicas suficiente para atender a la población sin que el conocimiento de la lengua cooficial fuera un requisito excluyente. Lo que el partido de Zapatero debe entender como una prohibición de las lenguas cooficiales, dado que son fieles partidarios de la LOGSE y así es comprensible que no sepan entender lo que leen, si es que se lo leen.
Ha dicho José Antonio Pérez Tapias (¿por qué cuando un político tiene un primer apellido común, así como "Pérez" o "Rodriguez", siempre hay que decir el segundo apellido?) que los problemas que denuncia UPyD no existen (¡!), y que, si existieran, se solucionarían "con voluntad de convivencia y sentido común". Muy bien, y entonces, ¿qué problema hay con aprobar una ley para que esa situación tan maravillosa se mantenga? "Hablamos de lenguas: una común a todos y lenguas propias en las Comunidades donde las hay, pero con la salvedad de que las lenguas propias también son comunes en sus territorios" ha sido otra de sus perlas. Vaya, acaba de desmontar toda la argumentación de un buen amigo mío, nacionalista vasco él, que dice que en su comunidad el Euskera no lo sabe hablar casi nadie y que por eso hay que apoyarlo. Porque, si las lenguas cooficiales también son comunes en sus territorios como dice el diputado, eso significa que todo el mundo las conoce, con lo cual las políticas lingüísticas de los nacionalistas son innecesarias. Y, cómo no, no podía dejar pasar una referencia al franquismo para rematar su intervención: "No queremos mantener teorías y prácticas deudoras de aquella concepción del español como lengua del imperio". Muy cierto, no lo pretendemos. En UPyD no queremos lenguas del imperio ni lenguas de la nación, sino lenguas de los ciudadanos.
Los nacionalistas nos sorprenden menos. CIU ha citado la doctrina del Tribunal Constitucional (que a ver si les parece tan fiable cuando recorte el Estatut, como parece que hará), y ha dicho que se ha alcanzado una "concordia democrática y convivencia de las lenguas", como si esa gente que se manifiesta en las calles contra la normalización lingüística lo hiciese por gusto. También ha dicho su portavoz: "Supongo que quien propone entiende que no existen derechos colectivos, pero entenderá como mínimo que la sociedad española se cohesione a través de la lengua castellana. Pues bien, los mismos argumentos sirven en las comunidades con lengua cooficial". Sólo que las sociedades de las comunidades con lengua cooficial ya están cohesionadas en ese sentido al conocer el castellano, y por tanto lo que se pretende al obligar a sus ciudadanos a conocer la lengua cooficial es cohesionar una nación, lo que equivale a estipular por ley qué es ser un buen catalán, gallego o vasco.
El PNV, que no sabe ni por dónde le pega el aire, dice que "todo lo que rodea a nuestros hijos es castellano, ni en el patio de la escuela está marginado". Claro que no, nadie dice que esté marginado en la calle. Donde está marginado es a nivel institucional. Espero que con esta aclaración los señores nacionalistas vascos entiendan mejor la propuesta de UPyD y rectifiquen su voto.
Para rematar: aquí nadie propone limitar el uso de ninguna lengua. Bueno, sí, los nacionalistas. Lo que propone UPyD es dar libertad al ciudadano para escoger la lengua que usa habitualmente, no ya en la calle, sino en sus relaciones con la administración y en el ámbito empresarial, y sin que el conocimiento de las lenguas cooficiales sea motivo de discriminación para acceder a un puesto de funcionario. Todo muy liberal y del siglo XXI, así que no esperen un segundo más, señores del PSOE, y modernícense. Touriño y Pepiño ya lo hicieron.
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