Les juro que, cuando descubrí la existencia de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, no pensé que llegaría a escribir algo como ésto. Desde el primer momento vi a ese partido como el principal aliado que podría tener UPyD para conseguir sus objetivos, y en las pasadas elecciones generales quise tener un pequeño gesto votando a su único candidato al Senado por mi circunscripción. Sabía que sería un voto "tirado a la basura" (ellos no tardarían en usar esa expresión contra nosotros), pero quería mostrar, aunque fuera de manera personal, la simpatía y la empatía que despertó en mí Albert Rivera aquella mañana que fue entrevistado en "La mirada crítica". Por eso me duele doblemente que su partido se halla sumado a la campaña de desprestigio contra UPyD que se viene desarrollando desde hace año y medio.
Pueden ver numerosas muestras de esa campaña de desprestigio en la blogosfera de C's,
Red Ciudadana. Que si estamos intentando destruírlos desde dentro, que si perjudicamos la concentración del voto constitucionacionalista (eso de regenerar la democracia pidiendo que se limiten las opciones de voto, difícil lo veo), que si somos una simple plataforma de lanzamiento para Rosa Díez... pero a mí hay unas cuantas que me hacen especial gracia. La primera, esa de que les plagiamos las ideas. Como si ellos hubieran inventado algo, vamos. Como si nadie criticara la ley electoral antes que ellos, como si no hubiera ciudadanos descontentos con la inmersión lingüística antes de su aparición... Se deben sentir poco menos que como Zeus entregando el fuego a los hombres. Frente a UPyD, que vino a llenar un espacio electoral, ellos parece que vinieron a crearlo. Pues bien por ellos.
No menos graciosas resultan las acusaciones de nacionalismo español, casi siempre argumentadas (es un decir) por nuestra utilización de un símbolo constitucional como la bandera española. Una de las mayores mentiras de los nacionalistas, la de que la bandera es un símbolo del nacionalismo español, asumida por un partido que dice ser constitucionalista. Pues va a ser verdad que Ibarretxe y cía. nos están ganando la batalla. Aprovecho para aclararles que la bandera española representa, no una nación, sino un régimen constitucional, que es lo que defiende UPyD. Y no debemos dejar pasar esa fijación que tienen en el Partido de la Ciudadanía con la supuesta falta de democracia interna de UPyD, obviando por conveniencia que acabamos de aprobar el reglamento de nuestro primer congreso y teniendo en cuenta que esas acusaciones vienen de los mismos que acusaron a C's de lo mismo (cuando acusan a otros, ¿entonces sí que dicen la verdad?). Que alguien me aclare por qué en ese partido le dan tanta creidibilidad a sus propios enemigos.
Como las comparaciones son odiosas, y por aquí se destila mucho odio, comparemos los candidatos de ambos partidos para las elecciones europeas. ¿Qué ha hecho Francisco Sosa Wagner desde que fue elegido candidato de UPyD? Recorrerse España dando conferencias sobre la importancia de que los españoles nos impliquemos en la Unión europea. ¿Qué ha hecho el candidato de C's, José Manuel Villegas? Criticar a UPyD. Y coaligarse con un partido que dice defender la identidad de los salmantinos (¿?). Recordemos el supuesto caracter nacional y de defensa de la unidad del Estado de C's. Y recordemos también que renegaron del transversalismo en su segundo congreso para definirse como partido de centro izquierda ("el único centro-izquierda no nacionalista", dice su eslogan) para acabar pidiendo el voto para el PP (centro-derecha) en las elecciones vascas y gallegas. Todo muy coherente.
La última, criticarnos porque Gorka Maneiro se abstuvo en la votación para elegir la presidencia del parlamento vasco, es decir, por no votar a favor de Arantza Quiroga. Que ha sido una pataleta porque nos han excluído del pacto o que no nos importan los ciudadanos de Euskadi han sido algunas de sus perlas, cuando en realidad todo es mucho más sencillo que eso. Gorka no podía votar a favor porque nadie del PP ni del PSE le explicó las razones por las que esa mujer es la mejor presidenta posible. Y no, que sea del PP no vale como argumento, porque la regeneración democrática implica mirar algo más que el carnet de partido de las personas. Es más, si los diputados de C's en el parlamento catalán votan a favor de propuestas que desconocen y que nadie les ha explicado, sólo porque vienen de un partido que les cae bien, no me extraña que sus expectativas electorales hayan ido de mal en peor hasta quedar casi borrados del futuro panorama político.
Resulta curioso todo este aluvión de críticas, cuando han sido dos las ocasiones en las que Albert Rivera ha ofrecido a UPyD coaligarse para una cita electoral, la última hace pocos meses. Quizá (seguramente), nuestro rechazo sea lo que ha motivado tantas acusaciones al ver C's que no podía beneficiarse de nuestro tirón electoral, su única tabla de salvación hoy en día. Por tanto, han decidido que el enemigo no son los nacionalistas ni los partidos tradicionales, sino UPyD, y que deben perjudicar su imagen ante los votantes. Un buen ejemplo de los tristes extremos a los que puede llevarnos el fracaso.