Volvió ayer el PNV a cargar contra el nuevo Gobierno vasco formado por PP y PSE, con Patxi López como presidente (ellos no le llaman lehendakari, porque si no es nacionalista no debe ser lo suficientemente vasco). Ya saben, ese gobierno frentista que va a utilizar la legalidad vigente para formar un pacto que lleve a los partidos nacionalistas, y ya veremos si a las políticas nacionalistas, a la oposición. Las incógnitas sobre ese Gobierno, que son muchas, se resolverán en los próximos cuatro años, pero la actitud de las franquicias de PP y PSOE en las comunidades en las que hay una fuerte presencia nacionalista no genera grandes esperanzas.
Como saben, el parlamentario de UPyD, Gorka Maneiro, se abstuvo en la elección de la nueva presidenta de la cámara, Arantza Quiroga. Nos han llovido miles de críticas, que han tenido infinitamente más difusión que las miles de explicaciones que hemos dado. ¿Cómo iba Gorka a votar a favor o en contra de una candidata sin saber las razones por las que debía ser elegida? Nadie del PP ni del PSE se puso en contacto con Unión Progreso y Democracia para explicar el por qué de la proposición de Quiroga como candidata, por lo que Gorka no tenía motivos para dar un sí o un no. La única salida sensata era la abstención. ¿Negarle el voto a los constitucionalistas? No, ser coherentes con nuestra política y nuestras promesas de buscar cambios profundos y no puro maquillaje. Y si el nuevo Gobierno vasco empieza su andadura negándole el diálogo a una fuerza política representada en el parlamento, nada hace esperar que ese mismo Gobierno lleve a cabo ningún cambio importante.
Porque eso es el frentismo. No es que dos fuerzas políticas se unan para llevar a la oposición a un partido al que un grupo de ciudadanos (que da la casualidad de que todos juntos forman mayoría absoluta en el parlamento) consideran ineficaz. El frentismo es excluír a un partido, en este caso UPyD, del juego democrático. De la base del juego democrático, que es el diálogo. La democracia exige el diálogo entre todas las fuerzas políticas, aunque alguna de ellas no sea necesaria para ganar una votación. Lo contrario, dialogar sólo cuando interesa conseguir algo, puede ser muchas cosas, pero nunca democracia. Y la democracia verdadera es precisamente el objetivo que se debe lograr para que se de un cambio real en el País Vasco.
viernes, 10 de abril de 2009
lunes, 6 de abril de 2009
Harto me tienen
Les juro que, cuando descubrí la existencia de Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, no pensé que llegaría a escribir algo como ésto. Desde el primer momento vi a ese partido como el principal aliado que podría tener UPyD para conseguir sus objetivos, y en las pasadas elecciones generales quise tener un pequeño gesto votando a su único candidato al Senado por mi circunscripción. Sabía que sería un voto "tirado a la basura" (ellos no tardarían en usar esa expresión contra nosotros), pero quería mostrar, aunque fuera de manera personal, la simpatía y la empatía que despertó en mí Albert Rivera aquella mañana que fue entrevistado en "La mirada crítica". Por eso me duele doblemente que su partido se halla sumado a la campaña de desprestigio contra UPyD que se viene desarrollando desde hace año y medio.
Pueden ver numerosas muestras de esa campaña de desprestigio en la blogosfera de C's, Red Ciudadana. Que si estamos intentando destruírlos desde dentro, que si perjudicamos la concentración del voto constitucionacionalista (eso de regenerar la democracia pidiendo que se limiten las opciones de voto, difícil lo veo), que si somos una simple plataforma de lanzamiento para Rosa Díez... pero a mí hay unas cuantas que me hacen especial gracia. La primera, esa de que les plagiamos las ideas. Como si ellos hubieran inventado algo, vamos. Como si nadie criticara la ley electoral antes que ellos, como si no hubiera ciudadanos descontentos con la inmersión lingüística antes de su aparición... Se deben sentir poco menos que como Zeus entregando el fuego a los hombres. Frente a UPyD, que vino a llenar un espacio electoral, ellos parece que vinieron a crearlo. Pues bien por ellos.
No menos graciosas resultan las acusaciones de nacionalismo español, casi siempre argumentadas (es un decir) por nuestra utilización de un símbolo constitucional como la bandera española. Una de las mayores mentiras de los nacionalistas, la de que la bandera es un símbolo del nacionalismo español, asumida por un partido que dice ser constitucionalista. Pues va a ser verdad que Ibarretxe y cía. nos están ganando la batalla. Aprovecho para aclararles que la bandera española representa, no una nación, sino un régimen constitucional, que es lo que defiende UPyD. Y no debemos dejar pasar esa fijación que tienen en el Partido de la Ciudadanía con la supuesta falta de democracia interna de UPyD, obviando por conveniencia que acabamos de aprobar el reglamento de nuestro primer congreso y teniendo en cuenta que esas acusaciones vienen de los mismos que acusaron a C's de lo mismo (cuando acusan a otros, ¿entonces sí que dicen la verdad?). Que alguien me aclare por qué en ese partido le dan tanta creidibilidad a sus propios enemigos.
Como las comparaciones son odiosas, y por aquí se destila mucho odio, comparemos los candidatos de ambos partidos para las elecciones europeas. ¿Qué ha hecho Francisco Sosa Wagner desde que fue elegido candidato de UPyD? Recorrerse España dando conferencias sobre la importancia de que los españoles nos impliquemos en la Unión europea. ¿Qué ha hecho el candidato de C's, José Manuel Villegas? Criticar a UPyD. Y coaligarse con un partido que dice defender la identidad de los salmantinos (¿?). Recordemos el supuesto caracter nacional y de defensa de la unidad del Estado de C's. Y recordemos también que renegaron del transversalismo en su segundo congreso para definirse como partido de centro izquierda ("el único centro-izquierda no nacionalista", dice su eslogan) para acabar pidiendo el voto para el PP (centro-derecha) en las elecciones vascas y gallegas. Todo muy coherente.
La última, criticarnos porque Gorka Maneiro se abstuvo en la votación para elegir la presidencia del parlamento vasco, es decir, por no votar a favor de Arantza Quiroga. Que ha sido una pataleta porque nos han excluído del pacto o que no nos importan los ciudadanos de Euskadi han sido algunas de sus perlas, cuando en realidad todo es mucho más sencillo que eso. Gorka no podía votar a favor porque nadie del PP ni del PSE le explicó las razones por las que esa mujer es la mejor presidenta posible. Y no, que sea del PP no vale como argumento, porque la regeneración democrática implica mirar algo más que el carnet de partido de las personas. Es más, si los diputados de C's en el parlamento catalán votan a favor de propuestas que desconocen y que nadie les ha explicado, sólo porque vienen de un partido que les cae bien, no me extraña que sus expectativas electorales hayan ido de mal en peor hasta quedar casi borrados del futuro panorama político.
Resulta curioso todo este aluvión de críticas, cuando han sido dos las ocasiones en las que Albert Rivera ha ofrecido a UPyD coaligarse para una cita electoral, la última hace pocos meses. Quizá (seguramente), nuestro rechazo sea lo que ha motivado tantas acusaciones al ver C's que no podía beneficiarse de nuestro tirón electoral, su única tabla de salvación hoy en día. Por tanto, han decidido que el enemigo no son los nacionalistas ni los partidos tradicionales, sino UPyD, y que deben perjudicar su imagen ante los votantes. Un buen ejemplo de los tristes extremos a los que puede llevarnos el fracaso.
Pueden ver numerosas muestras de esa campaña de desprestigio en la blogosfera de C's, Red Ciudadana. Que si estamos intentando destruírlos desde dentro, que si perjudicamos la concentración del voto constitucionacionalista (eso de regenerar la democracia pidiendo que se limiten las opciones de voto, difícil lo veo), que si somos una simple plataforma de lanzamiento para Rosa Díez... pero a mí hay unas cuantas que me hacen especial gracia. La primera, esa de que les plagiamos las ideas. Como si ellos hubieran inventado algo, vamos. Como si nadie criticara la ley electoral antes que ellos, como si no hubiera ciudadanos descontentos con la inmersión lingüística antes de su aparición... Se deben sentir poco menos que como Zeus entregando el fuego a los hombres. Frente a UPyD, que vino a llenar un espacio electoral, ellos parece que vinieron a crearlo. Pues bien por ellos.
No menos graciosas resultan las acusaciones de nacionalismo español, casi siempre argumentadas (es un decir) por nuestra utilización de un símbolo constitucional como la bandera española. Una de las mayores mentiras de los nacionalistas, la de que la bandera es un símbolo del nacionalismo español, asumida por un partido que dice ser constitucionalista. Pues va a ser verdad que Ibarretxe y cía. nos están ganando la batalla. Aprovecho para aclararles que la bandera española representa, no una nación, sino un régimen constitucional, que es lo que defiende UPyD. Y no debemos dejar pasar esa fijación que tienen en el Partido de la Ciudadanía con la supuesta falta de democracia interna de UPyD, obviando por conveniencia que acabamos de aprobar el reglamento de nuestro primer congreso y teniendo en cuenta que esas acusaciones vienen de los mismos que acusaron a C's de lo mismo (cuando acusan a otros, ¿entonces sí que dicen la verdad?). Que alguien me aclare por qué en ese partido le dan tanta creidibilidad a sus propios enemigos.
Como las comparaciones son odiosas, y por aquí se destila mucho odio, comparemos los candidatos de ambos partidos para las elecciones europeas. ¿Qué ha hecho Francisco Sosa Wagner desde que fue elegido candidato de UPyD? Recorrerse España dando conferencias sobre la importancia de que los españoles nos impliquemos en la Unión europea. ¿Qué ha hecho el candidato de C's, José Manuel Villegas? Criticar a UPyD. Y coaligarse con un partido que dice defender la identidad de los salmantinos (¿?). Recordemos el supuesto caracter nacional y de defensa de la unidad del Estado de C's. Y recordemos también que renegaron del transversalismo en su segundo congreso para definirse como partido de centro izquierda ("el único centro-izquierda no nacionalista", dice su eslogan) para acabar pidiendo el voto para el PP (centro-derecha) en las elecciones vascas y gallegas. Todo muy coherente.
La última, criticarnos porque Gorka Maneiro se abstuvo en la votación para elegir la presidencia del parlamento vasco, es decir, por no votar a favor de Arantza Quiroga. Que ha sido una pataleta porque nos han excluído del pacto o que no nos importan los ciudadanos de Euskadi han sido algunas de sus perlas, cuando en realidad todo es mucho más sencillo que eso. Gorka no podía votar a favor porque nadie del PP ni del PSE le explicó las razones por las que esa mujer es la mejor presidenta posible. Y no, que sea del PP no vale como argumento, porque la regeneración democrática implica mirar algo más que el carnet de partido de las personas. Es más, si los diputados de C's en el parlamento catalán votan a favor de propuestas que desconocen y que nadie les ha explicado, sólo porque vienen de un partido que les cae bien, no me extraña que sus expectativas electorales hayan ido de mal en peor hasta quedar casi borrados del futuro panorama político.
Resulta curioso todo este aluvión de críticas, cuando han sido dos las ocasiones en las que Albert Rivera ha ofrecido a UPyD coaligarse para una cita electoral, la última hace pocos meses. Quizá (seguramente), nuestro rechazo sea lo que ha motivado tantas acusaciones al ver C's que no podía beneficiarse de nuestro tirón electoral, su única tabla de salvación hoy en día. Por tanto, han decidido que el enemigo no son los nacionalistas ni los partidos tradicionales, sino UPyD, y que deben perjudicar su imagen ante los votantes. Un buen ejemplo de los tristes extremos a los que puede llevarnos el fracaso.
domingo, 5 de abril de 2009
Globalisation is good
viernes, 3 de abril de 2009
Iglesia y sexo, combinación explosiva
Parece que a muchos les escuece que la Iglesia hable y, sobre todo, que diga cosas coherentes con su dogma. De ahí la avalancha de críticas sobre su campaña propagandística en contra del aborto: desproporcionada, hipócrita, demagógica, fundamentalista... Todo por decir que una ley que deposita en la mujer toda capacidad de decisión sobre el futuro del feto desprotege al no nacido. ¿Acaso no está más protegido con la legislación actual? Por tanto, sí lo desprotege.
A mí me resulta difícil entender la mayoría de las críticas a la campaña. Obviando el hecho de que el cachorro de la foto no es de lince ibérico, sino una variedad euroasiática (gran hallazgo del periodismo de investigación, que ha ejercido una enorme influencia sobre la opinión pública, sin duda), la mayoría de estas críticas se centran en la foto del niño, que no es ni mucho menos un feto, algo que resulta evidente. Lo que parece que no resulta tan evidente, a tenor de lo visto y oído, es que la religión católica considera que un cigoto es una vida que hay que proteger como lo es un niño de varios meses o una persona de 50 años. Por tanto, lo que nos quiere decir la campaña es que los fetos abortados nunca llegarán a ser como el niño de la foto, que se está segando su futuro. Y les aseguro que no hace falta ser creyente para compartir esta visión del asunto. A día de hoy, nadie me ha dado una explicación razonable de por qué un puñado de células no se considera vida y por qué un puñado de células más grande, sí. Quizá esos mil médicos firmantes de un manifiesto contra el aborto puedan darme algún fundamento científico. Ah, no, que están apoyados por un grupo conservador y eso hace que su opinión no valga.
Para adornar el asunto, la prensa "progresista" no ha podido dejar pasar la tentación de confundir a la opinión pública sobre las declaraciones de Benedicto XVI sobre el preservativo. No me digan que, con el tratamiento informativo que se le ha dado al tema, no parece que el Papa va por el mundo predicando las satisfacciones del sexo "piel con piel". Cuando este señor dice que el preservativo es vehículo de sida, lo que está predicando es lo que la Iglesia viene diciendo toda la vida y que parece que Iñaki Gabilondo y cía. han descubierto ahora: abstinencia hasta el matrimonio. Y bueno, con la ciencia en la mano, el condón tiene algo así como un 3% de posibilidades de fallar, frente al 0% de fallo de la abstinencia. Cada uno con su fuerza de voluntad, oiga...
En fin, que es en momentos como éstos en los que me alegro de haber estudiado toda mi vida en un colegio católico, en el que aprendí lo suficiente sobre la fe cristiana como para hacerme ateo, pero en el que también me enseñaron a respetar todos los puntos de vista. Las clases de religión eran más clases de debate sobre temas de actualidad con carga moral que adoctrinamiento, lo que debería ser en parte EpC. Quizá si toda esa gente que tanto critica la campaña de la Conferencia Episcopal respetara otros puntos de vista, y para eso hace falta intentar entender lo que se dice y por qué se dice, se hubiera evitado una polémica estúpida e innecesaria. Pero ya sabemos que sin polémica no se venden periódicos.
Nota aclaratoria: estoy de acuerdo con los 3 supuestos que contempla la legislación actual sobre el aborto. Lo que digo es que no puede considerarse un derecho de la mujer algo que atenta contra el derecho más básico, que es el derecho a la vida.
A mí me resulta difícil entender la mayoría de las críticas a la campaña. Obviando el hecho de que el cachorro de la foto no es de lince ibérico, sino una variedad euroasiática (gran hallazgo del periodismo de investigación, que ha ejercido una enorme influencia sobre la opinión pública, sin duda), la mayoría de estas críticas se centran en la foto del niño, que no es ni mucho menos un feto, algo que resulta evidente. Lo que parece que no resulta tan evidente, a tenor de lo visto y oído, es que la religión católica considera que un cigoto es una vida que hay que proteger como lo es un niño de varios meses o una persona de 50 años. Por tanto, lo que nos quiere decir la campaña es que los fetos abortados nunca llegarán a ser como el niño de la foto, que se está segando su futuro. Y les aseguro que no hace falta ser creyente para compartir esta visión del asunto. A día de hoy, nadie me ha dado una explicación razonable de por qué un puñado de células no se considera vida y por qué un puñado de células más grande, sí. Quizá esos mil médicos firmantes de un manifiesto contra el aborto puedan darme algún fundamento científico. Ah, no, que están apoyados por un grupo conservador y eso hace que su opinión no valga.
Para adornar el asunto, la prensa "progresista" no ha podido dejar pasar la tentación de confundir a la opinión pública sobre las declaraciones de Benedicto XVI sobre el preservativo. No me digan que, con el tratamiento informativo que se le ha dado al tema, no parece que el Papa va por el mundo predicando las satisfacciones del sexo "piel con piel". Cuando este señor dice que el preservativo es vehículo de sida, lo que está predicando es lo que la Iglesia viene diciendo toda la vida y que parece que Iñaki Gabilondo y cía. han descubierto ahora: abstinencia hasta el matrimonio. Y bueno, con la ciencia en la mano, el condón tiene algo así como un 3% de posibilidades de fallar, frente al 0% de fallo de la abstinencia. Cada uno con su fuerza de voluntad, oiga...
En fin, que es en momentos como éstos en los que me alegro de haber estudiado toda mi vida en un colegio católico, en el que aprendí lo suficiente sobre la fe cristiana como para hacerme ateo, pero en el que también me enseñaron a respetar todos los puntos de vista. Las clases de religión eran más clases de debate sobre temas de actualidad con carga moral que adoctrinamiento, lo que debería ser en parte EpC. Quizá si toda esa gente que tanto critica la campaña de la Conferencia Episcopal respetara otros puntos de vista, y para eso hace falta intentar entender lo que se dice y por qué se dice, se hubiera evitado una polémica estúpida e innecesaria. Pero ya sabemos que sin polémica no se venden periódicos.
Nota aclaratoria: estoy de acuerdo con los 3 supuestos que contempla la legislación actual sobre el aborto. Lo que digo es que no puede considerarse un derecho de la mujer algo que atenta contra el derecho más básico, que es el derecho a la vida.
martes, 17 de marzo de 2009
Que nada, que no se aclaran
Si hace unas semanas, tanto Touriño como Pepiño Blanco parecían sumarse a las tesis lingüísticas de UPyD, el PSOE parece haber vuelto a dar un giro en su política votando en contra de la proposición de ley del partido de Rosa Díez que pretendía erradicar y prevenir la discriminación por motivos de lengua. Una proposición que sólo ha contado con el apoyo del PP, y que, entre otras pérfidas intenciones, buscaba volver a la etapa franquista permitiendo que las empresas utilizaran la lengua que les pareciese más util en sus relaciones comerciales y con la administración, que todo padre pudiera elegir la lengua en la que se escolarizara a sus hijos, que los comerciantes escogieran la lengua en la que rotular en sus comercios, o que hubiese un número de funcionarios bilingües en las administraciones públicas suficiente para atender a la población sin que el conocimiento de la lengua cooficial fuera un requisito excluyente. Lo que el partido de Zapatero debe entender como una prohibición de las lenguas cooficiales, dado que son fieles partidarios de la LOGSE y así es comprensible que no sepan entender lo que leen, si es que se lo leen.
Ha dicho José Antonio Pérez Tapias (¿por qué cuando un político tiene un primer apellido común, así como "Pérez" o "Rodriguez", siempre hay que decir el segundo apellido?) que los problemas que denuncia UPyD no existen (¡!), y que, si existieran, se solucionarían "con voluntad de convivencia y sentido común". Muy bien, y entonces, ¿qué problema hay con aprobar una ley para que esa situación tan maravillosa se mantenga? "Hablamos de lenguas: una común a todos y lenguas propias en las Comunidades donde las hay, pero con la salvedad de que las lenguas propias también son comunes en sus territorios" ha sido otra de sus perlas. Vaya, acaba de desmontar toda la argumentación de un buen amigo mío, nacionalista vasco él, que dice que en su comunidad el Euskera no lo sabe hablar casi nadie y que por eso hay que apoyarlo. Porque, si las lenguas cooficiales también son comunes en sus territorios como dice el diputado, eso significa que todo el mundo las conoce, con lo cual las políticas lingüísticas de los nacionalistas son innecesarias. Y, cómo no, no podía dejar pasar una referencia al franquismo para rematar su intervención: "No queremos mantener teorías y prácticas deudoras de aquella concepción del español como lengua del imperio". Muy cierto, no lo pretendemos. En UPyD no queremos lenguas del imperio ni lenguas de la nación, sino lenguas de los ciudadanos.
Los nacionalistas nos sorprenden menos. CIU ha citado la doctrina del Tribunal Constitucional (que a ver si les parece tan fiable cuando recorte el Estatut, como parece que hará), y ha dicho que se ha alcanzado una "concordia democrática y convivencia de las lenguas", como si esa gente que se manifiesta en las calles contra la normalización lingüística lo hiciese por gusto. También ha dicho su portavoz: "Supongo que quien propone entiende que no existen derechos colectivos, pero entenderá como mínimo que la sociedad española se cohesione a través de la lengua castellana. Pues bien, los mismos argumentos sirven en las comunidades con lengua cooficial". Sólo que las sociedades de las comunidades con lengua cooficial ya están cohesionadas en ese sentido al conocer el castellano, y por tanto lo que se pretende al obligar a sus ciudadanos a conocer la lengua cooficial es cohesionar una nación, lo que equivale a estipular por ley qué es ser un buen catalán, gallego o vasco.
El PNV, que no sabe ni por dónde le pega el aire, dice que "todo lo que rodea a nuestros hijos es castellano, ni en el patio de la escuela está marginado". Claro que no, nadie dice que esté marginado en la calle. Donde está marginado es a nivel institucional. Espero que con esta aclaración los señores nacionalistas vascos entiendan mejor la propuesta de UPyD y rectifiquen su voto.
Para rematar: aquí nadie propone limitar el uso de ninguna lengua. Bueno, sí, los nacionalistas. Lo que propone UPyD es dar libertad al ciudadano para escoger la lengua que usa habitualmente, no ya en la calle, sino en sus relaciones con la administración y en el ámbito empresarial, y sin que el conocimiento de las lenguas cooficiales sea motivo de discriminación para acceder a un puesto de funcionario. Todo muy liberal y del siglo XXI, así que no esperen un segundo más, señores del PSOE, y modernícense. Touriño y Pepiño ya lo hicieron.
Ha dicho José Antonio Pérez Tapias (¿por qué cuando un político tiene un primer apellido común, así como "Pérez" o "Rodriguez", siempre hay que decir el segundo apellido?) que los problemas que denuncia UPyD no existen (¡!), y que, si existieran, se solucionarían "con voluntad de convivencia y sentido común". Muy bien, y entonces, ¿qué problema hay con aprobar una ley para que esa situación tan maravillosa se mantenga? "Hablamos de lenguas: una común a todos y lenguas propias en las Comunidades donde las hay, pero con la salvedad de que las lenguas propias también son comunes en sus territorios" ha sido otra de sus perlas. Vaya, acaba de desmontar toda la argumentación de un buen amigo mío, nacionalista vasco él, que dice que en su comunidad el Euskera no lo sabe hablar casi nadie y que por eso hay que apoyarlo. Porque, si las lenguas cooficiales también son comunes en sus territorios como dice el diputado, eso significa que todo el mundo las conoce, con lo cual las políticas lingüísticas de los nacionalistas son innecesarias. Y, cómo no, no podía dejar pasar una referencia al franquismo para rematar su intervención: "No queremos mantener teorías y prácticas deudoras de aquella concepción del español como lengua del imperio". Muy cierto, no lo pretendemos. En UPyD no queremos lenguas del imperio ni lenguas de la nación, sino lenguas de los ciudadanos.
Los nacionalistas nos sorprenden menos. CIU ha citado la doctrina del Tribunal Constitucional (que a ver si les parece tan fiable cuando recorte el Estatut, como parece que hará), y ha dicho que se ha alcanzado una "concordia democrática y convivencia de las lenguas", como si esa gente que se manifiesta en las calles contra la normalización lingüística lo hiciese por gusto. También ha dicho su portavoz: "Supongo que quien propone entiende que no existen derechos colectivos, pero entenderá como mínimo que la sociedad española se cohesione a través de la lengua castellana. Pues bien, los mismos argumentos sirven en las comunidades con lengua cooficial". Sólo que las sociedades de las comunidades con lengua cooficial ya están cohesionadas en ese sentido al conocer el castellano, y por tanto lo que se pretende al obligar a sus ciudadanos a conocer la lengua cooficial es cohesionar una nación, lo que equivale a estipular por ley qué es ser un buen catalán, gallego o vasco.
El PNV, que no sabe ni por dónde le pega el aire, dice que "todo lo que rodea a nuestros hijos es castellano, ni en el patio de la escuela está marginado". Claro que no, nadie dice que esté marginado en la calle. Donde está marginado es a nivel institucional. Espero que con esta aclaración los señores nacionalistas vascos entiendan mejor la propuesta de UPyD y rectifiquen su voto.
Para rematar: aquí nadie propone limitar el uso de ninguna lengua. Bueno, sí, los nacionalistas. Lo que propone UPyD es dar libertad al ciudadano para escoger la lengua que usa habitualmente, no ya en la calle, sino en sus relaciones con la administración y en el ámbito empresarial, y sin que el conocimiento de las lenguas cooficiales sea motivo de discriminación para acceder a un puesto de funcionario. Todo muy liberal y del siglo XXI, así que no esperen un segundo más, señores del PSOE, y modernícense. Touriño y Pepiño ya lo hicieron.
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